El síndrome del impostor es una experiencia psicológica subjetiva de duda percibida con respeto a las propias capacidades y logros, comparados con los de los demás, y pese a que la realidad demuestre lo contrario.
En palabras más sencillas: se trata de creer que no somos lo suficientemente buen@s en algo que hacemos y, por lo tanto, creemos cometer un fraude haciéndolo.
Esta condición se presenta con muchísima frecuencia en el ámbito laboral, tanto a nivel individual como de equipo. Se trata de una sensación de inseguridad provocada por una creencia muy enraizada en la mente. Es más frecuente en las mujeres que en los hombres.
Las psicólogas clínicas Pauline R. Clance y Suzanne A. Imes utilizaron la expresión »síndrome del impostor» o »fenómeno del impostor» en 1978, en un documento titulado «The imposter phenomenon in high achieving women: dynamics and therapeutic intervention»[ 1 ].
Clance e Imes dicen que hay tres características definitorias del síndrome del impostor:
- La creencia de que los demás tienen una visión exagerada o errónea de tus destrezas o habilidades.
- El miedo a que descubran que eres un farsante y te expongan como tal.
- La atribución persistente del éxito a factores externos, como la suerte o un nivel extraordinario de trabajo arduo.
Sesgos cognitivos
Este síndrome es un ejemplo claro de un sesgo cognitivo – o una ‘desviación del pensamiento‘ que se produce cuando la mente comete errores sistemáticos, pues, en el pensamiento. Estos errores se dan al procesar e interpretar la información de nuestro entorno, la cual influye directamente no solo en los procesos de tomas de decisiones, sino también en nuestra capacidad de llevar a cabo juicios e interpretaciones de distintas situaciones de la vida cotidiana.
La consecuencia directa de los sesgos cognitivos es el intento de la mente de simplificar la información que procesamos en el día día.
Esta estrategia, en sí, es de gran utilidad por la rapidez con la cual nos lleva a tomar decisiones. Pero, cuando va acompañada de una distorsión de la información que se está recibiendo del medio, más que útil, se convierte en dañina.
La falta de racionalidad y la rapidez en el procesamiento de la información son los elementos iniciales que nos llevan al error interpretativo.
Y el peor efecto que es produce es que, esta repetición interpretativa, nos lleva a generar una creencia sobre nosotr@s mism@s del todo errónea.
¿El entorno familiar influye en el síndrome del impostor?
¡Pues si!
Las primeras investigaciones realizadas por Clance e Imes sugerían que el contexto familiar puede influir poderosamente, según las dinámicas del sistema de la familia de origen.
Un ejemplo muy clásico es el de dos hermanos/as donde uno se describe siempre como el o la inteligente, ‘el coco de la familia’, y el otro u otra como el o la sensible. El hermano o la hermana a la que, desde un principio, se le ha presentado como el o la sensible y cariñosa, puede vivir un conflicto entre:
- creerse los adjetivos que se le han impuesto;
- esforzarse para lograr metas siempre más ambiciosas.
Si la respuesta familiar es blanda o indiferente frente a ello, posiblemente el o la impostora no conseguirá cambiar su sesgo cognitivo que le hace interpretar que nunca es suficiente lo que hace, sus logros ni quien es. Por lo tanto, se sembrará la duda constante en su mente de si sus logros serán resultado de la suerte, de errores o causados por otros factores que nada tienen que ver con sus capacidades.
¿Quieres saber si sufres el síndrome del impostor/a? ¡Haz el test!
Aquí te dejo un test orientativo que puede darte una idea de si sufres o no este síndrome:
¿Cómo puedes superar el síndrome del impostor?
Te invito a seguir estos pasos:
- Escribe los pensamientos que surgen cuando analizas o piensas en tus logros y las sensaciones que te provocan. Esto te permitirá ver cómo de negativa está funcionando tu mente y la toxicidad de las emociones asociadas a ello.
- Haz un lista de tus capacidades y fortalezas, intenta ser extenso/a, ya que ¡no van a ser pocas!
- Lleva un registros de todos tus logros, desde el más – aparentemente – insignificante, hasta los más importantes en tu vida.
Una vez vayas anotando el punto 1 y el punto 2, tendrás una visión más clara de cómo estás interpretando las cosas y de cómo dicha interpretación de hace sentir. Solo así podrás ponerle conciencia y decidir cambiar el funcionamiento de tus pensamientos.
El punto 3 es súper importante, porque te permite reconocer y asimilar todo lo que has ido consiguiendo en tu vida hasta ahora. Y te dará fuerza para seguir adelante con más energía y motivación.
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[1] Encuentras este documento en inglés en la Biblioteca Virtual, en la sección 'Psicología'. Junto con él, encontrarás también otro texto para profundizar en el tema de la autora E. Cadoche ''El síndrome de la impostora''.
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Fuente del test: reader.digitalbooks.pro;
Otras fuentes: psicologiaamorebieta.es; wikipedia.org;
Imagen destacada: Freepik.es
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Vittoria Verì Doldo ~ Health Coach