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El nervio vago y su capacidad sanadora [libros]

La función principal del nervio vago es controlar el sistema nervioso parasimpático permitiendo la comunicación entre el cuerpo y el cerebro. Es como una red de sensores que reporta al cerebro todo lo que está pasando en el cuerpo en cada momento.

El nervio vago es el más largo de los nervios craneales y se origina en el tronco cerebral, detrás de las orejas, extendiéndose por ambos lados del cuello y cruzando el pecho para llegar finalmente hasta el abdomen.

Tiene un diámetro de 2-3 mm a nivel del cuello y discurre junto a la arteria carótida y la vena yugular interna, justo por delante de la vértebra Atlas.

El nervio vago conecta el tronco cerebral con corazón, pulmones, hígado, vesícula biliar, bazo, páncreas, estómago, riñones, intestino delgado y grueso. Es el encargado de controlar las funciones motoras en la laringe, el diafragma, el estómago y el corazón e influye también en nuestras emociones.
Es el encargado de informar al cerebro cuándo el organismo necesita comer y en qué momento está saciado.

El nervio vago se compone de distintas fibras y prolongaciones que conectan y activan órganos y células:

  1. la fibra motora braquial, que actúa en los músculos de laringe y faringe;
  2. las fibras sensoriales especial y general, que transmiten información al paladar y a diferentes partes del oído;
  3. la fibra visceral sensorial, que permite la transmisión de información entre órganos.

El nervio vago es el medio que utiliza nuestro cuerpo para pasar de un estado de activación a un estado de relajación, ya que controla también nuestros actos involuntarios y nuestras funciones automáticas.

El ritmo de vida actual y los niveles de estrés que vivimos hacen que nuestro cuerpo produzca cortisol y adrenalina, pero en exceso o en situaciones o momentos que no constituyen una alerta real (preocupaciones, ansiedad, miedo, enfados etc.). En estas circunstancias, gracias a la función del nervio vago, se liberan hormonas y proteínas que permiten revertir el estado de estrés a un estado de calma y equilibrio.

Los problemas se producen cuando, como indicado arriba, estos estados de estrés se prolongan durante demasiado tiempo o en circunstancias innecesarias o bien con demasiada intensidad. En estos casos, el nervio vago tiene dificultad para mantener una comunicación adecuada con nuestro celebro, lo cual genera un desequilibrio que puede convertirse en crónico.

Principales trastornos del nervio vago

Como dicho, cuando el nervio vago no puede cubrir sus funciones, nuestro cuerpo desarrollará un serie de patologías que pueden convertirse en crónicas.

Generalmente estas patologías se producen cuando se genera presión o un pinzamiento del nervio vago.

El síndrome vasovagal es una de las más peligrosas, porque causa una disminución de la frecuencia cardíaca pudiendo llegar a provocar desmayos.

La gastroparesia es otra manifestación patológica del nervio vago. Afecta los movimientos de los músculos del estomago, lo cual puede traducirse en dolores, problemas digestivos, vómitos etc.

Otros problemas que pueden depender del nervio vago son:

  • ritmo cardiaco irregular;
  • mal funcionamiento de la tiroides;
  • insomnio;
  • dolor y rigidez en el cuello;
  • nudo en la garanta (dificultad para tragar);
  • enrojecimiento facial;
  • sudoración excesiva;
  • hormigueo o adormecimiento del cuero cabelludo;
  • estreñimiento crónico y/o diarrea repentina;
  • problemas digestivos y gastrointestinales;
  • vértigo y nauseas;
  • dolor de cabeza;
  • epilepsia;

Dieta y nervio vago

El eje intestino-microbiota-cerebro necesita de una comunicación constante y sana para garantizar nuestra salud general. Por esta razón y una vez más, la alimentación es lo que ayuda también al nervio vago a mantener sus funciones inalteradas y una microbiota sana.

Si nuestra barrera intestinal es sana y fuerte, podremos garantizar que todos los nutrientes que ingerimos a través de los alimentos entran correctamente en el torrente sanguíneo, evitando el paso de sustancias potencialmente nocivas.

Controlar los estados inflamatorios es una de las funciones más importantes del nervio vago.

La inflamación es la respuesta del organismo frente a virus o bacterias. Si se convierte en crónica, los efectos pueden producir trastornos de salud física y mental.

Hay una serie de nutrientes que nos van a ayudar a tener una mejor salud intestinal.

Por ejemplo las vitaminas del grupo B; la vitamina B2 y la D-biotina contribuyen al mantenimiento de la mucosa intestinal en condiciones normales, y la biotina junto con la N-acetil-glucosamina ejercen una actividad antiinflamatoria en la mucosa intestinal.

Probióticos y prebióticos son ideales para cuidar la salud gastrointestinal. Ayudan a estabilizar la barrera inmunológica de la mucosa intestinal, neutralizando la proliferación de agentes patógenos, siendo además eficaces a la hora de prevenir o aliviar enfermedades inflamatorias intestinales.

Los ácidos grasos Omega 3 ayudan a aumentes el tono vagal y la actividad del nervio vago.

Como activar y sanar el nervio vago

Las herramientas para activar y sanar el nervio vago son sencillas. Entre las técnicas están cantar, hacer gárgaras, reír o repetir mantras, así como ejercicios de respiración consciente, la practica del yoga y del thai chi y del deporte en general.

Si quieres saber más, te dejo aquí 3 libros interesantes para que conozcas distintas formas de cuidar, sanar y activar el nervio vago. Espero que te ayuden y te gusten:

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Fuentes: www.cienporciennatural.com; www.rekoveryclinic.com; www.atlandomed.eu

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Vittoria Veri Doldo ~ Health Coach

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