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La biología de la creencia: el libro – Parte III

Y llegamos a la tercera entrega referente a la teoría del Dr. Bruce Lipton expuesta en su libro ‘La biología de la creencia’.

Hoy comparto pues este libro y espero que su lectura rapte tu atención, tal y como me ha pasado a mí, y que mueva reflexiones y cambios en ti.

Llevo tiempo teniendo presente este libro y su contenido, pero tardé en empezar a leerlo. Lo estuve regalando a varias personas que sabía se quedarían fascinadas por su contenido.

Y bastante tiempo después decidí leerlo. Probablemente necesitaba estar preparada para absorberlo y para evaluar con qué cosas necesitaba quedarme y qué cosas no veía del todo claras.

Me explico mejor.

Soy absolutamente consciente que nuestras creencias visten un papel determinante en nuestro estado de salud. No solo mental sino también biológico y energético. Mi trabajo se basa en ello.

Lo que considero necesario matizar es el extremismo que muchos terapeutas, doctores, maestros espirituales, gurú, expertos expresan con sus teorías, por mucho que puedan ser ciertas.

En el caso de este libro y de su contenido básico, considero que es muy fuerte declarar de forma contundente que podemos auto curarnos solos, siempre que lo decidamos.

No es que no sea cierto, nuestro cuerpo tiene esta capacidad innata, pero no es tan fácil ni tan sencillo. Y estas declaraciones pueden ser dañinas por dos razones principales.

La primera es con respecto a las personas que simplemente dan fe a este postulado y abandonan o rechazan los métodos de curación médicos tradicionales.

La segunda es con respecto a los escépticos o los agnósticos o los cuya visión de la vida es básicamente analítico-racional. Estas afirmaciones crean un fuerte rechazo y una idea de que todo es charlatanería, y que se extiende a todo tipo de filosofía o terapia espirituales.

Hay que tener muy en cuenta que si Tod@s tuviésemos el mismo nivel de autoconocimiento, el mismo grado de conciencia y hubiésemos tenido las mismas oportunidades para trabajar nuestras creencias, ninguno de nosotros enfermaría. O bien Tod@s tendríamos las mismas capacidades de curarnos, sin recurrir a la medicina ni a los fármacos.

Pero está claro que esta no es nuestra realidad.

Pese a este inciso para nada insignificante, es fundamental considerar que hay circunstancias que no permiten ni siquiera empezar ese proceso de autoconocimiento y cambio de creencias que nos lleva a la autocuración.

Un ejemplo más claro.

Hace unos días contacté con una compañera de trabajo con la que hacía meses que no había tenido ocasión de hablar. Es una persona muy dicharachera y, cuando teníamos ocasión de charlar, siempre nos reíamos contándonos alguna que otra anécdota.

Al decirle ‘vaya, cuánto tiempo sin hablar’, me informa que su pareja había fallecido hace unos pocos meses. De repente le habían detectado un cáncer muy agresivo y no se pudo hacer nada. Murió en 2 meses. Era una persona muy joven, sin antecedentes y con una vida sana en todos los ámbitos.

Esta compañera ahora parece otra persona. Nada que ver con la chica tan alegre de antes. Normal, tras vivir un golpe tan duro y tan reciente.

Te imaginas cuál podría ser su reacción si le dijera que su pareja hubiese podido salvarse si hubiese aplicado la teoría del Dr Lipton? Y no lo digo para quitar crédito a la misma, ¡en absoluto!

Simplemente te cuento esta historia real porque hay casos donde no hay tiempo ni de entender qué es lo que está pasando.

Lo mismo te digo con respecto a todas aquellas familias que han perdido por ejemplo hijos muy pequeños por enfermedades raras; o a las que luchan cada día para tirar adelante con hijos e hijas con problemas graves (mentales  físicos) y con los cuales trabajar creencias no es realmente posible.

Venimos a este mundo para experimentar a través de un juego constante de equilibrios y, en muchos casos, el aprendizaje se logra a través de procesos dolorosos. Es posible que para entender el sentido de la vida (y pues el sentido de este libro), hay quien tenga que vivir la enfermedad y quizás no lograr superarla. Y que tanto la persona que enferma como los que están a su alrededor, necesiten vivir una experiencia tan dura para comprender la vida y los valores que la misma guarda, o para comprenderse a si mism@s.

No tod@s conseguimos aprender a través del camino espiritual. Cada uno llegamos donde podemos a raíz del camino de vida con lo que nos hemos encontrado y/o que hemos elegido. Y el aprendizaje que proviene de caminos distintos al espiritual es igualmente valido, porque lo es para quien lo necesita.

La otra cosa importante que quiero matizar es el gran error de crear una rígida separación entre la medicina tradicional y las ‘terapias alternativas’ o la espiritualidad en general.

Vivimos en un sistema que no pierde ocasión para introducir en nuestras mentes creencias dañinas cuyo objetivo es convencernos que no podemos confiar los unos de los otros.

Este sistema nos vende una idea individualista de la vida donde el valor principal es ‘sálvese quien pueda’, cueste lo que cueste y con cualquier medio.

El valor de la unidad y de la cooperación han sido escondidos y nos estamos olvidando de que existen.

Y el libro del Dr Lipton, en realidad, se basa fundamentalmente en esta idea.

Nuestro cuerpo existe y funciona gracias a la cooperación de todas y cada una de sus células. Estas células se pueden beneficiar de un entorno saludable y favorable; o bien sufrir en un entorno hostil e insalubre.

Por lo tanto, si nuestro entorno es sano, estaremos sanos; si no lo es, enfermaremos (mental, física y espiritualmente). Esto vale tanto por dentro – biológicamente – como por fuera – socialmente.

Los medios nos están bombardeando con la idea de que el mundo se ha convertido en algo pues hostil e insalubre, que no podemos confiar en nadie y que lo único que cuenta es el dinero.

Si logramos comprender que esto no es cierto, nuestra vida puede cambiar radicalmente.

Es indudable que en el mundo hay maldad, hostilidad, que casi nos hemos cargado el planeta. Pero no debemos olvidar NUNCA todo lo bueno que aún existe, todas las personas que cooperan para hacer las cosas mejor, ni todas las posibilidades que aún tenemos para salvar y salvarnos.

Si somos capaces de visualizarnos como el conjunto de billones de células que cooperan las 24 horas, y lo aplicamos a todo lo que nos rodea, pues empezaremos a comprender el sentido de la vida. Todo lo que miremos será diferente.

Y aplicar esto a la realidad, significa también que podemos recurrir tanto la medicina tradicional en los casos necesarios, como a cualquier otro proceso de autoconocimiento o terapia alternativa/espiritual.

Unir estos dos poderosísimos recursos para sanar, cuando sea necesario.

Así como hay muchos medicamentos que matan, también hay muchos que curan.

Y así como la espiritualidad puede salvarte, también puede hundirte según como la interpretas y la usas.

Quien logre o haya logrado un nivel de auto-conocimiento profundo, tendrá más capacidad de elegir y de intervenir positiva y activamente en su propia salud y en la de los demás. Porque estamos aquí para progresar juntos, cada uno con sus capacidades y sus posibilidades.

No hay nadie que sea mejor o peor, somos caminantes que hacemos nuestro camino al andar (según decía Antonio Machado).

Ahora sí, te dejo a continuación el libro y espero que te guste su lectura:

La biología de la creencia – Bruce Lipton

Y si quieres compartir tus reflexiones al respecto, será maravilloso leerte.

~

Vittoria Veri Doldo ~ Health Coach

8 Comentarios

  • Antonio

    Hola Vittoria, qué tal.

    Simplemente daré mi opinión. Creo profundamente en que uno puede autosanarse a uno mismo si realmente tiene fe en ello y realmente quiere hacerlo. Fácil o difícil no sé si son las palabras adecuadas, uno está preparado para ello o no lo está, o quizás como otras teorías el alma decide desencarnar. No lo sé. Pero como te digo creo profundamente que uno mismo se enferma y uno mismo se puede sanar.

    Es más estoy convencido de que si uno no cree en que puede sanarse entonces será complejo que pueda hacerlo, sea cual sea la medicina o el método que utilice.

    Bajo mi punto de vista para poder acceder a la autosanación pienso que tienes que haber llevado un camino de autoconocimiento o autoconciencia importante, o quizás a ver tenido un crash en tu vida que de pronto hagas un clic que te conecte con lo esencial y el propósito de vida. Si no es así estoy de acuerdo contigo en que no servirá a mucha gente.

    Vivimos en una Sociedad en que las creencias personales se juntan con las sociales. Por ejemplo, el cáncer es sinónimo de muerte, el tratamiento personal de muchos médicos diciéndote que te quedan x tiempo de vida, simplemene es una sentencia de muerte de la cual difícilmente alguien puede salir.

    Pero hay remisiones espontáneas que así les llaman aunque es autocuración y ahí tu fé , tu conciencia, y tus ganas de vivir, además del acompañamiento adecuado hacen el milagro.

    Este libro estoy en la segunda lectura del mismo, para mí es fantástico, igual que curación cuántica de Chopra, o el de morir para ser yo de Anita Morjanni un caso de remisión espontánea de cáncer que nos cuenta..

    Bueno yo creo profundamente en la capacidad de autosanación que comenta Lipton y otros muchos autores, también sé que para lograrlo hay que estar en un nivel de conexión y conciencia adecuado

    Un fuerte abrazo

    • Sanate.info

      Buenos días Antonio, te agradezco infinitamente que compartas tu opinión, tu sentir y tu experiencia.
      Referente a la autosanación, prefiero siempre ser cauta a la hora de tratarla, porque me encuentro con personas con distintas creencias y forma de ver e interpretar la vida. No todas están abiertas o quieren seguir un camino de autoconocimiento o bien espiritual, profundizar en si mism@s, hacerse responsables de lo que les ocurre. No todas en estos términos, pero si en otros que conocen o que controlan. Y está bien así, es su forma de evolucionar.
      También cuando hablamos de enfermedades hay mucho miedo, mucho dolor, mucha evitación y hay que tener mucho cuidado a la hora de empezar un proceso de acompañamiento, tanto a nivel profesional como personal.
      Y la sociedad no ayuda!!!
      Como bien destacas, cáncer se asocia a muerte, sin más. Y efectivamente los médicos sentencian sin tener en la menor cuenta la capacidad de la persona de auto sanar, la fuerza de la mente consciente y subconsciente y el poder del alma. Y no les vas a convencer de lo contrario.
      Cuando algo nos da miedo, o altera nuestros esquemas o bien no lo controlamos, una reacción bastante natural es negarlo, evitarlo, rechazarlo.
      Es un tema muy amplio, muy interesante y muy profundo sobre el cual debatir. Y por esto agradezco mucho cuando compartimos cada uno nuestra visión de las cosas y nuestro sentir.
      Es justamente así como podemos cooperar para evolucionar como individuos y como sociedad. Es justamente esta energía que movemos la que nos permite cambiar las cosas, llegar poco a poco allí donde la forma de ver la vida es diferente.
      Creo que es por esta razón que estamos aquí.
      Además, te agradezco mucho que hayas mencionado el libro de Anita Morjanni que no conocía.
      Será mi siguiente lectura y te aseguro que será un tema que trataré en el blog en breve.
      Así que será genial seguir compartiendo al respecto.
      Pues de nuevo muchísimas gracias por tu aportación y por tu ayuda en este camino. Un fuerte abrazo :-)!!!

      • Antonio

        Gracias a ti Vittoria.

        Cuando comento que creo profundamente en la autocuración, estoy de acuerdo contigo de que no todo el mundo está preparado para escuchar algo diferente, ni siquiera pienso que lo esté yo en lo más profundo de mí.

        Otra creencia que se me ha instaurado es que las personas tienen todas las capacidades para poder revertir cualquier enfermedad, y que son ellas las que en un lugar profundo deciden seguir o abandonar…

        Bueno ahí estamos, en el camino…transitando

        Un abrazo

        • Sanate.info

          Muy buenos días Antonio, si, te entendí perfectamente y comparto todo cuanto explicas.
          Efectivamente yo tampoco estoy ‘tan preparada’ como para resolver todo lo que me ocurre o me afecta, en todos los ámbitos de mi vida.
          El mundo de las creencias es como un laberinto, no siempre encuentras el camino hacia cada una de ellas y tampoco eres consciente de todos los caminos que hay.
          Hay creencias que ni sabemos que están en nosotros, pero sí, nos influyen constantemente en todo lo que hacemos, pensamos, sentimos.
          Y pues eso, como bien dices allí estamos, transitando. Me considero una aprendiz y una servidora, con muchas ganas de hacer las cosas bien :-).
          Seguimos en contacto, es un placer compartir!!!
          Un fuerte abrazo!

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